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sábado, 6 de septiembre de 2014

La Disfunción Erectil se soluciona en el 95% de los casos



Cada vez en la consulta tenemos más casos de disfunción eréctil en personas más jóvenes. Lo que me hace reflexionar sobre los estados de ansiedad y de auto exigencia en los que vivimos, impidiendo así que disfrutemos de la sexualidad o de muchas otras áreas de la vida.
Todos sabemos qué es la disfunción eréctil o pérdida de erección pero ¿Qué es lo que la causa?
Las causas pueden ser tanto orgánicas como psicológicas, siendo esta segunda opción la más predominante.

Algunos de los factores precipitantes suelen ser:

·         Disfunción sexual previa
·         Problemas en la relación de pareja
·         Infidelidades
·         Expectativas poco razonables sobre el sexo
·         Estrés
·         Ansiedad
·         Depresión
·         Algún fallo esporádico
·         Edad..

Algunos de los factores mantenedores suelen ser:


·         Anticipación del fallo o miedo al fracaso
·         Culpabilidad
·         Falta de atracción entre los miembros de la pareja
·         Deterioro de la autoimagen
·         Información sexual inadecuada
·         Escasez de estímulos eróticos…

Todo hombre a lo largo de su vida pierde en algún momento la erección, nuestra respuesta sexual no funciona siempre igual, por lo tanto en la fase de erección puede y suele “fallar” en alguna ocasión. Supongo que ahora mismo algún hombre estará pensando bueno, que te pase una vez bien, pero..¿Por qué me ocurre más veces si no me había pasado esto antes?  Yo siempre les explico a mis pacientes que hay dos tipos de hombres, los que les ocurre y no le dan ninguna importancia y los que les ocurre y empiezan a  pensar..¿Y si me vuelve a pasar? ¿Y si tengo algo físico? ¿Qué pensará mi pareja? ¿Y si lo van diciendo por ahí? ¿Y si me dejan por esto? ¿Cómo me voy a poner un preservativo si cuando paro a ponérmelo pierdo la erección? …etc. Esta rumiación a nivel de pensamiento va aumentando los niveles de ansiedad y el miedo anticipatorio provocando que nuevamente se vuelva a perder la erección debido a que se afronta la siguiente relación desde lo que llamamos el rol del observador. El hombre comienza la relación haciendo un análisis de cómo esta su pene, de si tiene erección, de cómo es la erección y este nivel de atención hace que se olviden de estar relajados y de poder disfrutar de la sexualidad, por lo tanto la respuesta sexual se “apaga”.




El tratamiento es sencillo y efectivo sin necesidad de tomar medicación, salvo en el caso en el que realmente haya alguna causa orgánica. Durante el tratamiento se trabajan los pensamientos anticipatorios, la ansiedad y se mandan una serie de ejercicios para que el paciente de nuevo adquiera seguridad en sí mismo y se permita volver a disfrutar de la sexualidad. He querido recalcar esto ya que la medicación es una vía rápida que cada vez se está utilizando más cuando no es necesaria en la gran mayoría de los casos.

Me gustaría terminar con una frase de Paco Cabello que dice: “detrás de un pene hay una persona, a su lado una pareja y rodeados de un entorno” y sin actuar sobre el conjunto todo pierde valor, o al menos es un valor relativo.

Erika Alcolea Schott
Psicóloga y Coach
Martinez Bardají Psicologia y Salud
www.psicologiaycoaching-zaragoza.es

C/Alfonso nº28 
50003 Zaragoza


miércoles, 26 de marzo de 2014

DESEO SEXUAL mucho, poco o regular?- Como evoluciona en la pareja.


Cada día acuden más pacientes a consulta demandando mejorar su deseo sexual debido a que o lo tienen totalmente bloqueado o no hay sintonía entre su deseo sexual y el de su pareja.

Cada persona es un mundo y no existe una frecuencia sexual ideal, siempre y cuando haya un equilibrio y un bien estar entre los dos miembros de la pareja. Conforme avanza la relación es normal que el número de relaciones disminuya debido a la rutina, la monotonía, la llegada de los hijos, las discusiones, a que el príncipe comienza a dejar de ser príncipe y la princesa deja de ser princesa… La pasión del principio no se mantiene a lo largo de la relación pero se transforma en otra serie de emociones que también nos pueden aportar una unión fuerte y duradera a nivel sexual. El deseo sexual no es lineal, oscila a lo largo de nuestra vida y por estar en un momento en el que no siento el deseo sexual como antes no pasa nada, ¡no soy un bicho raro!

Sexualidad y Afectividad están directamente relacionados.  Cuando hablamos de un bajo deseo sexual  la afectividad se percibe como una amenaza a una posible relación sexual y por lo tanto se  acaba dejando de lado también el afecto; se evita cualquier caricia, beso o acercamiento para impedir la posibilidad de que eso desemboque en una relación.

Es importante cuando una pareja viene a consulta observar en ese momento cómo están, ya que en ocasiones la falta de deseo sexual sólo es la parte visible a los problemas que realmente están existiendo y que podemos ser o no conscientes de ellos.

El deseo sexual realmente es nuestra parte instintiva animal, pero si cada vez vamos teniendo menos relaciones sexuales y hacemos menos masturbaciones llega un momento en que la respuesta sexual queda bloqueada y con ello queda bloqueado el deseo.
 Este bloqueo los pacientes lo explican de la siguiente manera “Podría vivir perfectamente sin sexo”. Por esta razón es muy importante mantener en activo la respuesta sexual individual a través de las masturbaciones  ya que en el caso de que no lo hagamos y nuestra relación de pareja no vaya bien, o nuestra sexualidad en la pareja esté debilitada corremos el riesgo de que nuestro instinto quede dormido.



El instinto sexual se puede ver perjudicado por varias razones como pueden ser:

·        * problemas hormonales
·         *Fármacos
·     * Desinformación a nivel sexual: falta de experiencia y de conocimiento a nivel sexual, ideas irracionales que me impiden disfrutar de la sexualidad.
·      * Escasa comunicación sexual. Tenemos que saber y hablar mucho sobre sexo con nuestra pareja. Cada persona es diferente y cada persona es un mundo nuevo de exploración. Si no se qué le gusta a mi pareja y cómo le gustan las cosas tengo una mayor probabilidad de que mis relaciones sexuales se vuelvan aburridas.
·       *Rutina. Esta es algo en lo que es fácil caer y que tenemos que aprender a evitar. No podemos hacer siempre lo mismo, en el mismo sitio y a la misma hora… esto se vuelve aburrido. De vez en cuando es importante sorprendernos, hacer algo que el otro miembro de la pareja no espere, jugar, reírnos, explorar nuevas cosas y situaciones…
·    *Baja autoestima: generalmente cuando no me siento a gusto conmigo mismo me cuesta entregar o compartir mi cuerpo a o otra persona, ya que esto significa “desnudarme” ante la otra figura.
·   *Ansiedad y estrés. Este es un punto muy importante. Nuestra respuesta sexual queda totalmente bloqueada ya que no podemos disfrutar de algo cuando estamos sintiendo ansiedad. Esto es incompatible.
·        *Depresión: Con un estado de ánimo decaído o con sintomatología depresiva o en el periodo de transcurso de un duelo es muy difícil que nuestro apetito sexual no decaiga. Volvemos a la misma incompatibilidad que en un estado ansioso.
·        *Abusos sexuales: Si es un abuso que no ha sido trabajado y ha quedado en nuestra memoria como un recurso traumático es muy difícil que me pueda permitir disfrutar de la sexualidad debido a que cuando  voy a intentar tener una relación sexual hay un “programa mental” que me lo impide.
·        *La llegada de los hijos: es inevitable tener que aceptar que la llegado de un hijo va a cambiar nuestra vida sexual, nuestras relaciones sexuales suelen perder al principio la libertad del momento y son relaciones programadas. Pero es importante aunque sea de esta manera que se mantengan y no caigamos en el error de dejar la sexualidad para el escalón más bajo de toda nuestra escalera.

Para poder empezar un tratamiento es importante saber cuál es la causa de este bajo deseo sexual y desde ahí poner en marcha los recursos necesarios para que nos podamos sentir mejor con nosotros mismos y con nuestra pareja.


¡Nunca compares tu vida sexual con la de los demás! Como ya decían los anglosajones “la hierba del vecino siempre es más verde” (lo que no implica que sea así).